OAXACA MÁGICA
OAXACA
Oaxaca es el corazón cultural de México, famoso por su vibrante riqueza indígena y una arquitectura colonial teñida de cantera verde. Sus calles desbordan arte popular y festividades únicas, como la Guelaguetza, que celebran la diversidad de sus ocho regiones.
En el ámbito gastronómico, es un paraíso mundial gracias a sus siete moles, el chocolate tradicional y el mezcal artesanal. Además, resguarda tesoros históricos como Monte Albán y paisajes naturales impresionantes como las cascadas petrificadas de Hierve el Agua.
PRECIO
$ 20,646 MXN
2X1 ADULTOS
$ 5,262.00 MXN
MENORES (3-9 AÑOS)
VISITANDO
Monte Albán: La majestuosa antigua capital de los zapotecos, situada sobre un cerro con vistas panorámicas al valle; es una de las zonas arqueológicas más impresionantes de México por su urbanismo y sus icónicas plazas.
Arrazola: Cuna del ingenio fantástico, donde los artesanos dan vida a los alebrijes, tallando madera de copal para crear criaturas coloridas que parecen salir de un sueño.
Cuilápam de Guerrero: Hogar de un inconcluso pero espectacular convento dominico del siglo XVI, famoso por su basílica a cielo abierto y su elegante arquitectura de influencia renacentista.
San Bartolo Coyotepec: El pueblo del barro negro, donde las manos maestras transforman el lodo en piezas de brillo metálico y elegancia única mediante una técnica de horneado ancestral.
Árbol del Tule: Un gigante milenario de dimensiones colosales; este ahuehuete posee el tronco más grueso del mundo y es un monumento vivo que ha custodiado el valle por más de 2,000 años.
Zona Arqueológica de Mitla: La “Ciudad de los Muertos”, célebre por sus intrincados mosaicos de piedra y grecas geométricas que encajan a la perfección sin necesidad de mezcla, únicas en el mundo mesoamericano.
Hierve el Agua: Un espectáculo natural de cascadas petrificadas formadas por carbonato de calcio, con pozas templadas que ofrecen una vista infinita hacia la Sierra Mixe.
Tlacolula de Matamoros: Sede de uno de los mercados más auténticos y antiguos de Mesoamérica, donde los domingos el aire se llena del aroma a leña, pan de cazuela y el bullicio del trueque tradicional.
Teotitlán del Valle: Comunidad de maestros tejedores que preservan el arte de los tapetes de lana, utilizando tintes naturales como la grana cochinilla para plasmar cosmovisiones en sus telares de pedal.
Ocotlán de Morelos: Un rincón lleno de arte y tradición, conocido por su templo restaurado por el maestro Rodolfo Morales y sus famosas figuras de cerámica de “las pintoras de barro”.
San Martín Tilcajete: Un vibrante taller viviente donde la talla de madera se eleva a arte fino; aquí, los alebrijes se decoran con patrones minuciosos que representan la identidad y el alma de la cultura zapoteca.
Santo Tomás Jalietza: El epicentro de los textiles de telar de cintura, donde las artesanas entrelazan hilos para crear fajas, bolsos y centros de mesa con una precisión geométrica fascinante.
San Antonio Castillo Velasco: Famoso por sus “bordados de pensamiento”, donde las flores cobran vida en la tela gracias a un bordado fino y delicado que captura la flora de la región.
¿SABÍAS QUÉ?
El color de los “Casacas Rojas” británicos y los mantos del Vaticano nació en Oaxaca
Durante la Colonia, la grana cochinilla (un insecto del nopal) era el “oro rojo” de la región. Fue un secreto de estado tan valioso que su exportación generaba más riqueza que la plata, convirtiendo a Oaxaca en la proveedora mundial del tinte más vibrante de la historia.















